25 abril 2018

Cuba inaugura el siglo XXI: retos de la presidencia de Díaz-Canel

El mes de abril de 2018 marca el inicio de un periodo histórico en Cuba. Por primera vez desde el triunfo de la Revolución cubana alguien externo a la familia Castro ostentará el cargo de presidente, rompiendo una hegemonía política que ha mantenido el poder en manos de los Castro desde el 1 de enero de 1959.

La República de Cuba estrena un nuevo presidente. Una etapa que no será nada fácil, ya que existen todavía hoy numerosos interrogantes y en la que deberá lidiar con los viejos y nuevos problemas que atenazan el desarrollo de la isla.

“La nueva presidencia de Díaz-Canel constituye un nuevo hito en la historia contemporánea del país y de la Revolución”

LA COMPLEJA RELACIÓN CON EE. UU.

Entre los principales retos a los que se enfrenta el nuevo presidente cubano destaca la compleja y tensa relación con el vecino norteamericano. Las tensas relaciones entre la isla y Estados Unidos vienen desde los días posteriores de la guerra por la independencia contra España.

Desde que EE. UU. se retirase de la isla en 1902, Cuba, más próxima a las ideologías soviética y china, se fue alejando progresivamente de la administración norteamericana, y no fue hasta 2015, cuando el presidente Barack Obama estrechó la mano a Raúl Castro, que se reanudaron tímidamente las relaciones diplomáticas entre ambos países, y por primera vez, la esperanza de una apertura real comenzó a cobrar fuerza.

Sin embargo, la falta de medidas concretas por parte de Cuba y la llegada al poder de Donald Trump en EE. UU., han provocado una vuelta a la tensión y a las hostilidades del periodo de la Guerra Fría.

UN NUEVO LIDERAZGO MÁS COLEGIADO

Miguel Díaz-Canel, designado para ejercer de nuevo presidente, tiene 57 años, y es un cuadro civil del partido ascendido a la primera magistratura del país. Creció políticamente en la Universidad Central de las Villas, y aunque sirvió como presidente del Consejo de Defensa Provincial en Villa Clara y Holguín e interactuó con el alto mando militar, no ha formado parte del estamento militar.

Díaz-Canel, único candidato formalmente propuesto, será formalmente “un primero entre iguales”, mientras Raúl Castro seguirá siendo el primer secretario del PCC al menos hasta 2020, momento en que Díaz-Canel deberá ser elegido al frente del partido único según la tradición comunista.

Como recuerda Arturo López-Levy mencionando el libro Political Order in Changing Societies, del politólogo estadounidense Samuel Huntington, el régimen socialista cubano tiene ante todo el reto de sobrevivir a sí mismo. La elección del presidente se ha llevado a cabo en un proceso en el que él era el único candidato, por lo que existen dudas razonables sobre quién tomará realmente las decisiones. “Raúl Castro encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación”, declaró el propio Díaz-Canel en su alocución de aceptación del cargo.

“Miguel Díaz-Canel, designado para ejercer de nuevo presidente, tiene 57 años, y es un cuadro civil del partido ascendido a la primera magistratura del país”

El reto al que se enfrenta Díaz-Canel no es menor: ejercer y afianzar el liderazgo político del país, tanto sobre el PCC como sobre las FAR y el Ministerio del Interior, verdadero guardián de las esencias del régimen. En los últimos dos años, además, se ha discutido una reforma constitucional que será aprobada en los próximos meses en la Asamblea Nacional, y según varias fuentes, podría restaurar la figura del jefe de Gobierno, generando una bicefalia que dará pistas sobre los equilibrios de poder y la colegialidad en la toma de decisiones.

El cargo de presidente del Consejo de Estado y de Ministros, así como Jefe de las FAR, además de una gran responsabilidad, tiene una simbología muy particular ya que estaba pensado más para la figura de Fidel Castro. Así pues, es previsible que, en esta nueva etapa, haya que estar atentos para descifrar algunas de las decisiones y movimientos que se tomen en los próximos meses.

EN BUSCA DE LA SOSTENIBILIDAD ECONÓMICA

El primer gran reto y más urgente para el nuevo presidente cubano es la economía. Con un crecimiento débil, o casi estancado, la apertura a la inversión extranjera no ha dado los frutos deseados pese a las optimistas cifras oficiales de tener comprometidos más de 1.500 millones de dólares en inversiones. Habría que alcanzar esa cifra de forma sostenida anualmente, y durante varios años, para que Cuba crezca de forma importante.

La previsión de crecimiento para el año 2018 es de un 2 % del PIB, del todo insuficiente para generar desarrollo. Su excesiva dependencia de su gran socio comercial, Venezuela, proveedor de crudo a precio reducido y principal cliente de servicios profesionales, hace que las previsiones económicas no sean muy optimistas ya que este país atraviesa una gravísima crisis política, social y económica.

Otro gran reto de este nuevo periodo es la apuesta por una estructura productiva y de gestión acorde con los tiempos de hoy.

EL GRAN RECURSO ESTRATÉGICO DE CUBA

El país debe ser capaz de explotar y poner en valor el enorme capital humano que atesora. Cuba se caracteriza en relación con el resto de países en desarrollo por la buena base educativa de su población, la enorme creatividad en muchos sectores y su demostrada capacidad de resiliencia. La vida diaria de los cubanos es difícil, pero su audacia, talento y capacidad debería incitar al nuevo gobierno a liberar el potencial de sus jóvenes para que sean los actores de la nueva Cuba, y evitar que vean que su desarrollo vital y las oportunidades pasan ineludiblemente por emigrar a otro país.

En definitiva, los cubanos son los que deben decidir el presente y futuro de Cuba, sin injerencias externas. Para eso, sería muy útil que el gobierno realizara una apertura política que permitiera a todos los cubanos jugar un papel en su propio futuro y en las decisiones que impactan al país.

Cuba tiene que situarse en pocos años en el lugar que le corresponde para volver a ser “la perla del Caribe”. Su envidiable posición geoestratégica, y su enorme capital humano, deberían hacer posible que en pocos años volviera a brillar desde el punto de vista político y económico, como lo hace en lo social y cultural.

*Fuente imagen: La Vanguardia (AFP)

autor:
Pau Solanilla
Director General para Panamá y Cuba en LLORENTE & CUENCA
Máster en Dirección, Gestión y Organización de Empresas, y postgrado en Comercio Exterior y Gestión Internacional de la Empresa, Pau Solanilla cuenta con amplia experiencia en la internacionalización de empresas, asuntos públicos y negociaciones en entornos internacionales y multiculturales. Con dominio del inglés, francés e italiano, trabajó entre los años 1999 y 2005 en Bruselas en la delegación del Parlamento Europeo para América Central y Cuba. Fue, además, asesor ejecutivo del secretario de Estado para la UE en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España entre 2008 y 2010.
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